viernes, 30 de octubre de 2015

¿Cómo ayudar a mi hijo a pronunciar mejor?

Esta es una pregunta que escucho muchas veces a las mamás de los niños y niñas de los coles en los que trabajo. Los sencillos consejos que os pongo aquí son una recopilación de años de trabajo y de aportaciones que he ido recogiendo, son los de siempre.

A hablar se aprende hablando, por lo tanto cuantas más oportunidades demos a nuestros hijos para hablar, más oportunidades tendrán para mejorar. Hablarles nosotros a ellos y, muy importante, escucharles también. No terminar nunca sus frases, no anticiparnos a sus palabras, hemos de dejarles espacio y tiempo para que organicen sus ideas y las expresen de forma completa. 

Cantar con ellos, las canciones de toda la vida o las que queráis. Las canciones estimulan el lenguaje porque muchas veces contienen rimas, repeticiones, el lenguaje se utiliza de manera lúdica y divertida y se potencia la memoria auditiva y el ritmo.

Asimismo, están los juegos tradicionales, el Veo-veo, las adivinanzas, que siempre se pueden realizar en cualquier lugar, en el trayecto a casa desde el cole, bajando por el ascensor, a la hora de comer... 

Cuando son pequeñitos les encantan las onomatopeyas, es decir, la imitación de los ruidos que escuchamos, cómo hace un perro, un gato, el ruido de la moto cuando pasa, el sonido del timbre de la casa... Hay muchísimas onomatopeyas y en mi blog encontraréis muchos vídeos para que os den ideas. Todas las onomatopeyas nos sirven para empezar a pronunciar todos los fonemas de nuestra lengua. Es como hacer un ejercicio de logopedia pero sin que los niños sepan que están "trabajando" la atención, la discriminación auditiva y la memoria. También "trabajan" articulando los diferentes fonemas de nuestra lengua. No importa que al principio no lo hagan bien, se trata de jugar con ellos sin que haya presión por nuestra parte. 

Agregar lenguaje al suyo. Se trata de servir de modelo a nuestros hijos. Por ejemplo, si dicen "una moto" podemos recoger lo que han expresado y enriquecerlo, añadir lenguaje. Podremos decir, entonces, "sí, una moto, va muy rápido, las motos tienen un motor potente y hacen bruuumm, bruuum". Así estimulamos la formación de frases más largas y elaboradas. No importa que no las repitan, ya lo harán, se trata de darles un modelo correcto y enriquecedor. Los niños aprenden por imitación y una cuestión fundamental es que nos vean la boca cuando hablamos. Al leerles un cuento o jugar con algún objeto podemos acercárnoslo a la boca para que, sin querer, ellos se fijen en cómo ponemos nuestros labios, la lengua, etc. Si un niño ve cómo se pronuncian las palabras le estamos dando más oportunidades para que lo imiten correctamente. Si vuestro hijo tiene dificultades en pronunciar el fonema c/z podemos pintar con ellos y coger la pintura azul y nos la acercamos a la cara (sin exagerar) y decir una frase, por ejemplo, "me encanta el color azul, como el cielo, que es azul, pero las cerezas no son azules, no, no, me gustaría comprar unos zapatos azules..."Esa es la idea, poner a su alcance un modelo correcto de habla pero siempre de forma indirecta, no decimos nunca cosas como "lo dices mal", o "a ver si hablas bien", etc. 

Por último en este apartado, recordar la importancia de una buena masticación. Si un niño sólo come purés y cosas blandas no estará trabajando la musculatura de los órganos del habla. Con la masticación de comida sólida, un bocadillo, un filete, al mismo tiempo que se alimenta está "trabajando" y ejercitando la musculatura orofacial y la lengua, necesarias para una correcta pronunciación. Lo mismo del chupete, cuanto antes se quite, mejor. El chupete aplasta la lengua hacia abajo, no dejando a la lengua que explore por el interior de la boca y no dejando que el niño tenga conciencia de dónde está su lengua. Otro ejercicio muy bueno es beber con pajita. Se trabaja la musculatura del velo del paladar y el cierre labial, y a ellos les encanta!!! 

Otra cosa que podemos hacer por ellos es trabajar la capacidad respiratoria y el soplo. Esto es importante porque hablamos con el aire espirado y cuanta mayor sea esta capacidad, mejor hablarán los peques. Es sencillo. Basta con ponerles a su alcance cosas divertidas para soplar. Vale desde un matasuegras a una flauta, pasando por silbatos, trompetas de juguete, armónicas, etc. En mi aula lo que triunfa son las pompas de jabón, les encanta. Al principio soplar les puede costar pero hay que confiar y esperar. Los globos requieren mucha fuerza y no podrán inflarlos hasta que tengan 5 años pero antes podemos soplar lo que he comentado o también bolitas de papel sobre una mesa y así jugar al fútbol pero con la boca, o también coger macarrones crudos y que vayan soplando como si fueran pequeñas flautas... Cosas simples y cotidianas, no hace falta complicarse. Otra idea es soplar velitas, se puede ir practicando para los cumpleaños y cantar incluso el cumpleaños feliz y todo. Se recomienda soplar poco, no más de 5 minutos seguidos para que no hiperventilen, pero todos los días. 

Lo más importante de todo, no preocuparse mucho!! Cada niño y cada niña son diferentes y avanzan a un ritmo distinto. No compararles con hermanos, primos, etc. El sistema fonológico avanza a saltos, cada varios meses se adquieren varios fonemas de golpe y esto nos puede sorprender mucho, es así, sólo tenemos que favorecer el proceso de adquisición con estos sencillos consejos. 

Espero que os sean útiles y que disfrutéis mucho con vuestros peques : )




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